¿Siervos o funcionarios?

08
Mar

Hay una gran diferencia entre un verdadero servidor del Señor y quien solo se encarga de cumplir una función en la iglesia. Veamos solo algunas y evaluemos ante el Espíritu Santo nuestra actitud y corazón.

Un siervo se desempeña por amor, un funcionario lo hace para cumplir con una encomienda.

Un siervo no busca el reconocimiento público, el funcionario lo hace para ser visto por los demás.

Un siervo espera los galardones eternos, mientras que el funcionario busca el reconocimiento terrenal.

Un siervo no busca ser servido, el funcionario actúa esperando que también le sirvan.

Un siervo camina la milla extra sin que nadie se lo pida, pero el funcionario necesita que le digan todo.

Un siervo soporta lo que sea en fidelidad a su Señor, el funcionario muestra poca paciencia «ante las injusticias».

Un siervo «nunca es mayor que su Señor», en cambio el funcionario siempre aspira ser el mayor.

Un siervo sabe que su grandeza está en proporción a su servicio, mientras que el funcionario actúa esperando ser el más grande.

De los funcionarios no se dice nada bueno en la Biblia, mientras que a los siervos se les honra y premia. Jesucristo les dijo a sus fieles discípulos: «Ya no los llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer a ustedes» (Juan 15:15). Como vemos, el que es fiel en su servicio al Señor es ascendido a la honrosa posición de «amigo» de Cristo, teniendo como privilegio el conocer los designios del Padre.

¿Se considera usted un(a) siervo(a) o quien solo cumple una función que le asignan y nada más?

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